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..:..:+ Esta
vez fue durante el mes de julio del 2002, en las instalaciones del Laboratorio
de Arte Alameda. Seis chavos, de entre 12 y 19 años, la mayoría
de ellos del rumbo, aprendieron a usar sus cámaras para algo
más que para grabar las fiestas familiares.
Las tareas en casa y los ejercicios en clase se revisaban y se discutían
en grupo, de esta forma cada uno se daba cuenta que su realidad familiar,
escolar y personal no era muy distinta a la de los demás, sus
problemas eran los mismos que los de sus compañeros y la forma
en que se enfrentaban y resolvían eran tantas como alumnos en
clase; de esta forma las cargas se hacían ligeras y las salidas
se multiplicaban. La adolescencia se convertía en una realidad
compartida en el monitor de la televisión entre risas nerviosas
y silencios de reflexión.
En medio de Metro Hidalgo, la Alameda Central y Reforma, aprendimos
a tocar ese complicado nudo de emociones y sentimientos que llevamos
dentro... algunos lo arrancaron del corazón para luego sanarlo
con corrector, otros lo amarraron a un estambre rojo y lo clavaron en
el pecho, otros más lo retrataron en ramilletes de amigos montados
en sus patinetas, en sus tacones o en sus juegos, pero al final todos
hicieron lo suyo...
Con todo cariño, a ellos, los valientes...
A. Salomón
Octubre 1, 2002
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