..:..:+ En
este taller se nos coló el video entre los ojos y el mundo, la
realidad quedó más lejos y la ilusión más
cerca, empezamos a ver a través de aquellos que han hecho lo
mismo y a experimentar con la cámara y su visión. Al final,
después de haber aprendido a vivir, mentir y morir detrás
del visor, quedó -como siempre- esa extraña sensación
de ya no ser parte de la película sino testigos de ella. Se abrió
así un umbral en cada una de las mentes y pudimos ver el miedo,
el anhelo, el delirio, y la ansiedad. Iniciamos así el lento
proceso de despertar detonado por esa comezón por aprender video.
A. Salomón
2 de octubre, 2003
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